La Diferencia Entre el Hombre Espiritual y el Carnal
Esta comparación enseña los dos extremos. La mayoría de los Cristianos están en algún lugar entre los dos.
Hombre espiritual:
Una persona quien está dirigida por su relación con el Espíritu Santo y centrado en la naturaleza de Jesucristo, de acuerdo a las escrituras.
Hombre carnal:
Una persona quien está dirigida por sus propias habilidades y naturaleza humana, incluyendo su entendimiento de los principios bíblicos.
Hombre espiritual:
Tendencia a estar centrado en la relación de afecto que nunca cambia, de la expresión del amor de Cristo donde se siente aprobado, aceptado y disfrutado por El. Percibe y se enamora más y más de la belleza de la naturaleza de Cristo y lo único que desea es buscar, con la ayuda de Dios, el llegar a ser como El, especialmente en sus actitudes y disposición de corazón.
Hombre carnal:
Tendencia a estar centrado dentro de la perspectiva que tiene de si mismo, como consecuencia de la aceptación o rechazo, y de la aprobación o desaprobación de las personas a su alrededor. Tendencia a buscar la manera de pensar y actuar que refleja las normas y perspectivas aceptadas por el grupo social a la cual pertenece, incluyendo la iglesia a que asiste.
Hombre espiritual:
Su importancia o valor, está basado en la relación con Dios, siendo un hijo estimado y amado del Padre. Además, amado apasionadamente por Cristo, ya que es parte de su novia y coheredero con El.
Hombre carnal:
Su importancia o valor, está basado en el hacer y en como luce ante los ojos de otros, en su posición en la sociedad, basado en factores externos, tales como la educación, habilidades, profesión, posición, apariencia, manera de pensar, etc. Orientación por logros.
Hombre espiritual:
Cristo y la belleza de Su naturaleza es el centro. El es quien le emociona y llena sus pensamientos y conversaciones.
Hombre carnal:
Es egocéntrico. Sus pensamientos y conversaciones se centran alrededor de sus intereses y logros.
Hombre espiritual:
Hace las cosas con Dios, quien es el que inicia y hace, y su parte es percibir, con la ayuda del Espíritu, lo que Dios está haciendo y fluir de acuerdo a esto. Dios puede hacer las cosas mucho mejor que cualquier humano, pero le da el privilegio de participar, primordialmente, para desarrollar relación con el, en el proceso.
Hombre carnal:
Hace las cosas para Dios. Cree que tiene que hacer su voluntad para ser aprobado. Testifica y hace obras para ser amado. Cree que si no lo hace, nadie lo va a hacer. No tiene mucha fe en que Dios realmente está involucrado íntimamente en las cosas aquí en la tierra.
Hombre espiritual:
Es una creación maravillosa de Dios. Hecho con el propósito de relacionarse por la eternidad con El. Su valor está basado en el hecho que Dios puso belleza eterna dentro de el cuando le hizo, mucho antes que apareciera en la tierra. (Sal.139) Cuando nace de nuevo, su bella naturaleza fue vivificada y llega a ser una nueva creación. Su valor está basado en quien es, no en lo que hace. Dios sabe que desea ser todo lo que es llamado a ser y sabe que su espíritu está dispuesto, pero que su carne es débil. Dios atesora la disponibilidad de su corazón hacia El y El responde dándole la habilidad de crecer en y ser más y más como El, porque aparte de El nada se puede hacer.
Hombre carnal:
Un ser humano, un pecador quien está tratando de vivir bien. Puede ser salvo y aun ir al cielo, pero cree que Dios le va a aprobar o desaprobar por su comportamiento, según la perspectiva de lo que Dios desea de el. Su valor para Dios está basado en que tan bien hace las cosas. Experimenta tiempos de auto condenación y de rechazo de parte de Dios, cuando cree que no está alcanzando Sus expectaciones.
Hombre espiritual:
Está seguro y en paz, pues sabe que Dios le ama y está comprometido apasionadamente a dar la mejor dirección para su vida. Ha percibido la inmensidad de Su poder y soberanía y sabe que todo lo que sucede en su vida es para su y que está siendo transformado conforme a la belleza de la imagen de Cristo. Está seguro que Dios quiere lo mejor y es capaz de lograr que esto suceda. No teme los cambios o lo no esperado, pues está fundamentado en la realidad de que, el que más le ama está en control. Sus emociones están estables, ya que están basadas en la relación con Cristo, quien nunca cambia, sino continuamente refleja amor, entrega, paz y fe hacia su persona, a pesar de que El permite circunstancias que son difíciles, pero que trabajan siempre para bien.
Hombre carnal:
Aunque confía en Cristo para su salvación, tiene temores y ansiedades. Ve a Dios como distante y no muy interesado en su vida personal. Necesita controlar las situaciones de su vida porque si no lo hace, quien le protegerá a el y a sus seres queridos. Tiene temor del futuro y tiende a ser manipulado en sus emociones por lo que sucede alrededor de el. Los cambios y lo no esperado le dan miedo.
Hombre espiritual:
Su naturaleza es transformada por el efecto directo del mover de Dios en su ser interior. Dios ha impartido a su justicia perfecta en la nueva creación. Poniendo el fundamento que sirve como base para crecer, hasta llegar al pleno potencial de lo que ha puesto en el. El colabora con Dios, haciendo su parte en estudiar las escrituras y dedicándose a cultivar la relación, por medio de la cual es guiado a la transformación de su entendimiento. Trabaja de acuerdo al Espíritu que funciona poderosamente dentro de el, cambiándole de gloria en gloria. El cambio en su comportamiento externo viene de la transformación interna, siendo capaz de vivir Su clase de vida. Progresivamente, está siendo libertado de las tendencias pecaminosas que fueron programadas en el pasado dentro de el. Col.1:28, Fil.2:12-13, 1 Cor.3:17-18
Hombre carnal:
Trata de actuar bien de acuerdo a lo que entiende de los mandamiento Escriturales. Puede ser que tenga éxito en esto, lo cual puede llevarle al orgullo, ya que tiene la capacidad de hacer las cosas correctamente. Por el otro lado, si tiende a fallar en esto, está sujeto a la auto-condenación y culpabilidad y a un sentido de fracaso. Tiende a concentrarse en obedecer las normas requeridas en la congregación particular en la que participa. Existe la tendencia de conformarse al mundo y también a la Iglesia donde asiste.
Hombre espiritual:
Nunca deja cambiar mientras está aquí en la tierra, pués la meta de su crecimiento es llegar a ser como Jesús y El sigue expandiendo la revelación de quien y como es. El expresa su anhelo de atraerle más profundamente hacía El, para que llegue a cumplir el plan de quien le ha llamado a ser como persona y hacer las cosas que El quiere que haga. Como El es infinito en perfección, la calidad de vida a la cual le llama nunca se logra completamente, pero disfruta del proceso en el camino. La senda de los justos es como la luz de la aurora que crece hasta el pleno día. Prov.4:18
Hombre carnal:
Es fácil llegar a estar satisfecho con su nivel de madurez, ya que tiende a compararse con otros de su congregación. No siente la necesidad de superarse mas que cualquier otro, y si lo hiciera tal vez le rechazarían. La iglesia puede llegar a ser como una especie de club social, con sus patrones de comportamiento, a los cuales cada quien busca conformarse. La motivación es ser visto como parte del grupo y ser "espiritualmente aceptado". Su espiritualidad es definida por lapercepción del grupo y no por su relación con Dios.
Hombre espiritual:
Su ministerio y relación con otros está basada en el amor apasionado y la estima que percibe que Dios tiene hacía otros. Ve cuan preciosos son los otros a la luz de como Dios los mira. Busca estar centrado en otros, aprendiendo a verlos, estimarlos, disfrutarlos y atesorarlos como lo hace Jesús. Su ministerio es el amar y servir a otros en cualquier manera que pueda; trabajar juntamente con el Padre mientras El los atrae a conocer profundamente a Cristo y reconocer el amor que tiene hacia el, aprendiendo así a relacionarse en mejor forma con El y encontrar la plenitud de la vida eterna que tanto desea darle. Sus dones y habilidades no son su identidad, sino únicamente herramientas que Dios le ha permitido usar para lograr que otros sean bendecidos y transformados. En el ministerio sobrenatural, no hay presión de producir resultados como sanidades, profecías etc., ya que no se está ansioso de probar nada, pues el éxito no está en los resultados sino en su relación con Dios. Busca estar obediente a lo que Dios le guía hacer porque puede confiar en su sabiduría y soberanía.
Hombre carnal:
Su ministerio tiende a estar basado en sus dones y en su percepción de quien es. Muchas veces, sin darse cuenta, está más interesado en los resultados, el éxito y que tan efectivo es, especialmente ante los ojos de otros. Tiende a identificarse con sus dones y habilidades, para por medio de ellos, llegar a ser importante ante los ojos de otros. En áreas de ministerio sobrenatural, puede haber una tendencia a manipular las situaciones y a la gente, pues está más interesado en lucir bien. La tendencia es a vivir más delante de la gente que delante de Dios.
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